jueves, 3 de enero de 2008

El brillo que decae

Me cuesta medir el tiempo en este nuevo mundo, pero creo recordar que hace ya tres lunas llenas que llegué. Aunque no se con que velocidad se desplaza el tiempo en esta realidad.
Es curioso que, a pesar de todo, todos los mundos se parecen. Cuando uno llega todo es nuevo y brilla con luz propia, pero con el tiempo, toda la luz que cegaba pierde su resplandor y la pupila se acostumbra hasta verlo normal. De hecho, uno comienza a ver los defectos. y creo que eso es lo que me esta pasando. Empiezo a ver los defectos de este nuevo mundo en el que me sumergí. Supongo que son los ojos del pistolero.

martes, 2 de octubre de 2007

La puerta se abre


Con paso vacilante me acerco a esta puerta a un mundo desconocido. Un marco de madera en mitad de un desierto de nada que esconde los secretos del exotránsito. Coloco mi mano en el metálico poco y compruebo que, a pesar del frío que me rodea, hay cierta calidez en su tacto. Como si el sol diese en el otro lado, pero a estas alturas del viaje hay pocas cosas que me sorprendan. Giro el pomo aparente facilidad y la puerta se abre sola deslizándose sobre sus bisagras. Una blanca luz emana del agujero y me ciega por completo. Sin embargo, algo me llama y me obliga a dar un paso hacia delante. La búsqueda. La luz me rodea y, mientras mis ojos se acostumbran después de tanto tiempo de oscuridad, todos mis sentidos vibran por el repentino cambio. A llegado el momento de empezar de nuevo. He vuelto a nacer en otro mundo.

Ka

El ka es una rueda que nunca se detiene.